Cómo dominar a un hombre

Facebook
Twitter
WhatsApp

Contenido

La oscura verdad

Chicas, hablemos con la verdad. Todas, absolutamente todas, hemos estado en esa situación.

Ese momento exacto en el que, de repente, te das cuenta de que te dejaron fuera de la ecuación. Sientes que perdiste el control de la narrativa y que, por falta de carácter o por querer ser “la buena vibra”, cediste tu poder… ¡A un hombre!

Y ojo, no estoy hablando solamente del terreno romántico. Claro, nos ha pasado con ese casi algo que te deja en “visto”, que te responde con un “jaja” 24 horas después y que te mantiene en la banca “por si acaso”. Pero también nos pasa con todo tipo de hombres: con ese jefe condescendiente que ignora tus ideas brillantes en las juntas, con el compañero de trabajo que te explica cosas que tú ya sabes como si fueras tonta (el clásico mansplaining), o con ese ex que cree que puede entrar y salir de tu vida cuando le dé la gana.

Es en esos momentos de frustración cuando nos damos cuenta de una verdad incómoda: Nos falta dominar.

Aclaremos, chicas: dominar no significa ser una villana de telenovela ni hacer berrinches. Reafirmar nuestro poder femenino tiene su arte; significa pararnos firmes, ocupar nuestro espacio y dejar claro que no somos niñitas tiernas a las que pueden hacer a un lado. Somos mujeres de poder. El problema es que, si no sabemos cómo dominar nuestro entorno, nuestros propios impulsos y a los hombres, ellos terminan dominándonos a nosotras.

 

La trampa de la desesperación (o por qué la dominada eres tú)

Si tu estrategia para “dominar” al chico evasivo o al jefe insoportable es reaccionar desde la ansiedad —revisando el celular cada cinco minutos, sobrepensando cada correo que envías o haciendo corajes en silencio porque no te validan—, amiga, te tengo noticias: estás perdiendo el juego.

Hace un par de semanas regresé de un viaje por Brasil y, les cuento el chisme, volví con la mente volada. Allá, entre pláticas y misticismo, entendí que el verdadero dominio no se trata de exigir atención, sino de convertirte en una fuerza de la naturaleza imposible de ignorar.

Para lograr eso, necesitamos el dream team definitivo del empoderamiento mágico: nuestra clásica caribeña, Santa Martha la Dominadora, y la reina absoluta de la magia brasileña, la Pomba Gira.

 

Conoce a tus nuevas mejores amigas

Si quieres que ese chico deje de mirar a los lados, o que ese compañero de trabajo baje la voz y te escuche cuando hablas, necesitas combinar estas dos energías:

1. La Mente de Hielo: Santa Martha la Dominadora

Cuenta la leyenda que Martha logró amansar a un dragón furioso sin usar espadas, solo con agua bendita y una actitud de acero inquebrantable. Ella es la patrona del límite perfecto.

Para qué la necesitas: Para amansar a la bestia (ya sea el ego de ese hombre, la prepotencia de tu jefe o tu propia ansiedad). Ella te da esa postura de “a mí no me vas a intimidar”. Con la energía de Martha, tú eres la que dice “no” sin temblar y clava una mirada tan fría y segura que el otro no tiene más remedio que cederte tu lugar en la ecuación.

2. El Fuego y el Magnetismo: Pomba Gira

Mi gran descubrimiento en Brasil. Si Martha es el hielo que controla, la Pomba Gira es el fuego que atrae. En la Umbanda, ella es la dueña de sus deseos, la mujer que no le rinde cuentas a nadie, la que entra a una junta (o a un bar) y roba el aliento de todos. Ella es libre, astuta y magnética.

Para qué la necesitas: Para que, una vez que Martha haya puesto los límites, Pomba Gira te convierta en el centro de gravedad. Ella proyecta esa energía de mujer inalcanzable, seductora y poderosa. Hace que el chico que dudaba se dé cuenta de que tú eres el premio mayor y que, en el ámbito profesional, tu presencia imponga un respeto que raye en la fascinación.

Ojo Chica magica

  • ⚠️ EL DISCLAIMER: Lee esto antes de encender un cerillo

    Hago una pausa muy seria aquí. Con estas dos energías NO se juega.

    Debes saber muy bien a qué territorio estás entrando, porque ni Santa Martha ni la Pomba Gira son “santitas tiernas” o hadas madrinas a las que vas a ir a llorarles tus penas. Son espíritus de un carácter densísimo, pesado y sumamente exigente.

    Si tú haces este ritual desde la posición de víctima, desde la lágrima, desde el “por favor haz que me quiera” o el “ayúdame porque no puedo sin él”, ellas van a oler tu debilidad. Y te lo firmo ahora mismo: si no sabes dominar tu propia mente y pides desde la falta de poder, la que va a salir dominada, obsesionada y arrastrándose, serás tú.

    A estas mujeres se les habla de tú a tú. Se les pide desde el poder absoluto, desde la convicción de que tú ya eres la dueña de tu vida y solo las estás invitando a potenciar tu corona. Si no te sientes fuerte hoy, cierra esta página y vuelve cuando te hayas secado las lágrimas. Si estás lista para pisar fuerte… sigamos.

Ritual del dominio absoluto

Paso 1: Amansa a la bestia (la vela verde)

En un cuadrito de papel, escribe el nombre completo del hombre en cuestión (tu crush, tu jefe, ese colega molesto). Cruza su nombre escribiendo encima lo que vas a dominar: “Domino tu ego, domino tu indiferencia, domino tus ganas de hacerme de menos”. Ponle una pizca de café en polvo al papel (el café asienta la energía), dóblalo hacia ti (para atraer el control hacia tu lado) y colócalo debajo de la vela verde apagada. Enciende la vela verde y di: “Con la fuerza de Santa Martha, yo tengo el control de este tablero. Nadie me deja fuera de la ecuación ni juega con mi valor. Amanso tu actitud a mi favor.

Paso 2: Despierta tu magnetismo (la vela roja)

 En otra hoja, escribe tu propio nombre y rocíala con tu perfume. Tú eres la protagonista ahora. Enciende la vela roja, pon la copa de vino al lado y di: “Con el fuego de Pomba Gira, mi presencia es innegable. Impongo respeto y deseo a partes iguales. No persigo, yo atraigo. Mis reglas se cumplen.”

Paso 3: ¡Pisalos!

Deja que las velas se consuman un rato. Antes de irte a dormir, toma el papelito con el nombre de él (el que estaba bajo la vela verde) y mételo dentro de tu zapato izquierdo, justo en la zona del talón.

Al día siguiente, ponte esos zapatos. Literalmente, lo vas a traer pisado. No hagas nada desesperado, no le reclames al chico, no te encojas frente al jefe. Solo entra a esa oficina o a esa cita sabiendo que el trabajo energético ya está hecho y que tú tienes el control bajo la suela de tu zapato.

 

Recuerda Chica Mágica: El Secreto Final: Para dominar, primero domínate a ti

Antes de cerrar este artículo, te dejo la lección más valiosa que aprendí. La magia es poderosa, sí, pero el verdadero poder siempre viene de ti.

Si hay un punto central que debes tatuarte en la mente es este: Para dominar a un hombre, a una situación o al mundo entero, primero tienes que dominar tus propios impulsos.

Domina tu necesidad de validación externa. Domina las ganas locas de enviar ese mensaje de texto buscando respuestas. Domina el impulso de ofenderte cuando alguien intenta minimizarte. Cuando logras dominar tus propias emociones y tu ansiedad, te vuelves inquebrantable e intocable. El silencio y la calma desconciertan, y generan mucho más respeto que mil gritos.

Recuerda, Chica Mágica: una mujer que sabe dominar no necesita levantar la voz ni rogar por un espacio; simplemente entra, pisa fuerte, se sienta en su trono y deja que el mundo entero se acomode a sus reglas. 

¡Consigue nuestro kit del arte del dominio!

¡Más posts para aprender! Vibrar Alto! mejorar! conocerte! amar! manifestar!